lunes, 9 de julio de 2007


Ayer estaba escuchando al pastor de Copiapó, Oscar Ferrada, y una de las cosas que quiero rescatar fue algo que dijo al pasar, cambiemos nuestra manera de hablar: “Ahora es el momento, ahora Dios lo va a hacer”, “este es el día, hoy es el día”. Y nosotros qué hacemos: “Quizás será más adelante, a lo mejor no es el tiempo, si Dios lo quisiera así”, etc.
Una vez que entendamos que las palabras son poderosas en nuestra boca, tendríamos el cuidado de usarlas BIEN, ya que con ellas podemos bendecir (hablar bien) o maldecir (hablar mal) a una persona. Pero, dónde está el límite? Podríamos preguntarnos, más, si esto que hablamos edifica a la persona que está escuchando, hablemos, sino callemos.
“Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo revertiente, la fuente de la sabiduría”

No hay comentarios.: